Dr. Juan Eduardo Romero (Venezuela)
Página personal del Dr. Juan Eduardo Romero, Docente e Investigador de la Universidad del Zulia- Venezuela. Historiador especialista en procesos Políticos Contemporáneos. Profesor Invitado en España, Argentina, Colombia, Ecuador, Francia, Alemania, Italia, Brasil. Miembro de la Red de Estudios de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL), Miembro de la Asociación de Historia Actual (AHA). Teléfonos (58) 412 6543075 (Móvil), Telfax (58) 261 7596253. E-mail: juane1208@gmail.com
martes, 10 de abril de 2012
LECCIONES DEL 11 DE ABRIL: 10 AÑOS DESPUÉS
Hemos insistido en identificar – no hemos sido los únicos- un conjunto de elementos que se enmarcan dentro del ámbito conceptual de las Guerras Sicológicas (GUS) u Operaciones de Guerra Sicológica (OPSIC), definidas como acciones destinadas a lograr – a través del uso de sofisticadas herramientas tecnológicas, audiovisuales y propagandísticas- cambiar la percepción de la realidad de los individuos con el fin último de alcanzar un control de las sociedades y las mentes. Las operaciones de guerra sicológica se corresponden a una última etapa en la evolución conceptual de las guerras, como consecuencia del alta impacto y desarrollo tecnológico, propiciado por la revolución informática desatada a finales del siglo XX y lo que va del siglo XXI.
Las OPSIC, se corresponden además, con un planteamiento de sustitución de las operaciones de las guerras convencionales, donde jugaban un papel esencial la movilización de tropas y armamentos, por procesos menos evidentes – pero más efectivos- desarrollados a través de unidades mediáticas o círculos de conocimiento (think-thank). Teniendo claro estos elementos conceptuales, expresados en forma generalizante, podemos analizar los sucesos del 11 de abril de 2002 en el marco de una gran acción de OPSIC. Se debe comenzar estableciendo el marco conceptual – o cognitivo (de percepción)- que sirvió de base para el inicio de las operaciones de guerra sicológica. Ese comienzo se corresponde con el contexto político de formulación de las Leyes Habilitantes (LH) en los meses finales del año 2001. Esas LH(49 en total) planteaban áreas claves, tales como: petróleo, tierras, función pública, planificación, pequeña y mediana industria, fondo de inversión para la estabilización macroeconómica (FIEM), de puertos, identificación, entre otras; que resultaban esenciales para el desarrollo y avance del proyecto bolivariano (PB) formulado inicialmente en 1992 y aplicado – con modificaciones- a partir de 1999; y cuyas líneas generales conllevaban una confrontación con los intereses de clase y los objetivos de los grupos propietarios que históricamente se habían asociado con los actores políticos tradicionales (AD-COPEI) para usufructuar el poder.
Los titulares de prensa – el marco o framing-, las opiniones de operadores armadores de matrices de finales del año 2001, hablaban del caos inminente producto de la “proximidad del comunismo” adelantado por el gobierno de Chávez y que sumiría a los venezolanos en una conmoción desastrosa. Esa operación sicológica, está enmarcada dentro de procesos de extrapolación – sacando los hechos de su contexto- y generalización. En ese marco o framing, es que debe entenderse la acción de paralización que conjugo esfuerzos de la CTV y FEDECAMARAS el 10 de diciembre de 2001, buscando crear indignación en los colectivos y llamar la atención sobre la incapacidad institucional del nuevo gobierno bolivariano. Esa acción de “calentamiento de calle” no tuvo los efectos caóticos esperados, pero sí señalaba el comienzo de unas acciones concadenadas que buscaban articular la salida no institucional del gobierno democráticamente elegido en 1998. A esa situación perceptiva de incapacidad y caos, se le sumaria a finales de enero y principio de febrero de 2002, las marchas en apoyo a la democracia representativa ejercida entre 1958-1998 y el pronunciamiento de un conjunto de militares, que hacían público su inconformidad con el presidente y sus formas de acción pública. Esos militares iniciaron el “goteo” de elementos de la sociedad – o de una parte interesada de ella- en contra del gobierno. Se trataba de crear una percepción de proyección con el caos y el desastre que el fracaso del socialismo real soviético había creado en la URSS. El mensaje era claro: los venezolanos íbamos directo al repetir los errores y desastres de la URSS comunista y nadie mejor para advertirlo que un grupo de militares, entre los que estaban el Coronel Pedro Soto de la aviación y el capitán Luís García Morales de la Guardia nacional, que llamaban a conformar una Junta Patriótica (JP) contra el gobierno de Chávez.
Son ellos los 1eros en hacer pública la fórmula que sería utilizada en abril de 2002: la asociación entre militares y civiles para forzar una acción colectiva. Entre febrero y marzo de ese año, se producen protestas de otro sector importante de la sociedad venezolana: los trabajadores – o un grupo de ellos- de la principal industria generadora de ingresos: PDVSA. La causa de la protesta tenía el mismo “encuadre” que los pronunciamientos de FEDECAMARAS Y los militares: la incapacidad del gobierno. En ese caso – de la industria petrolera- tenía el ingrediente que los generadores de la protestas lo hacían bajo la idea de la “meritocracia” o mejor dicho, la capacidad técnica y profesional de un conjunto de individuos sobre otros – dentro del gobierno de Chávez- que no “conocen” la industria y pueden causar un caos en la misma. La verdad: la acción del presidente de PDVSA, Gastón Parra Luzardo, conducía a reformular en el marco de la Ley orgánica de Hidrocarburos (LOH) el papel de la industria como un Estado dentro del Estado. Todo ello, con conexión en organismos de inteligencia que actuaron desde la Embajada de los EEUU en Caracas, que “tocaron”, “identificaron” y “captaron” a elementos de la iglesia católica, de los militares, de los grupos económicos y de organizaciones civiles (Queremos Elegir, Gente del petróleo). Se trata en ese marco de los OPSIC, de articular protestas en el marco legal(movilizaciones, exigencias de reivindicaciones), para pasar a acciones de calle que sean penetradas por agentes violentos que procuren actos de desorden público, que deberán ser contenidas por agentes del orden público y en ese contexto producir una conmoción (muertes violentas) que luego justifiquen otras acciones.
Eso fue lo que sucedió el 11 de abril. Las protestas convocadas por FEDECAMARAS, CTV y Gente del Petróleo desbordaron los canales institucionales y cayeron en focos violentos ( “todos a Miraflores” como gritó Carmona Estanga y Carlos Ortega), que luego fueron manipulados a través de los medios (el video de Puente LLaguno de Venevisión) y propició el pronunciamiento de los militares, que desobedecieron a su comandante en jefe (Chávez) para ejecutar un golpe frío, enmascarado como una acción de protesta contra un gobierno caótico y violento. La OPSIC fue todo un éxito. Desde militantes del MVR, hasta opositores de Chávez fueron confundidos en su percepción. Unos creyendo que sí renunció, otros sosteniendo que el propio presidente ordenó disparar a la marcha. El resultado el mismo: la justificación de una ruptura institucional el 12 de abril.
La cronología de los hechos muestra como se produjo una perfecta articulación de un conjunto de acciones, generadas desde diversos sectores y actores, que se conjugaron para producir el efecto deseado: desestabilizar y producir una crisis emotiva o de percepción de los ciudadanos, generando indignación, histeria colectiva, caos y desorden. Tal como se planteó, debe establecerse el inicio el 10 de diciembre de 2001, con el paro general de FEDECAMARAS, con ello se construye la imagen de conflicto social y caos productivo que crea zozobra en la población. Posteriormente el 23 de enero, se convocan sendas marchas – tanto el gobierno como la oposición- en conmemoración al derrocamiento de la dictadura. Se trataba de generar acciones de calle cuyo objetivo era producir un “calentamiento social” en forma de movilización colectiva, que canalizara descontentos sociales hacia el gobierno. En el caso de la movilización de sectores sociales cercanos al gobierno, se trataba de una lucha por la presencia en los escenarios públicos, es en conclusión, una “territorialización de la política”, que expresa el control espacial que se trataba de ejercer sobre la presencia en la calle.
Como otra acción de esas OPSIC, se busco generar fraccionamientos hacia lo interno de los sectores de apoyo al presidente Chávez. Ese fraccionamiento procura producir la percepción de fracaso entre los propios adeptos del proceso bolivariano y con ello, buscar fortalecer a quienes se le oponen. En el caso de los sucesos del 2002, el 25 de enero se produce la salida de Luis Miquilena, quién fuera figura clave en el triunfo electoral de Chávez en 1998, fue coordinador de la Asamblea Nacional Constituyente y Ministro del Interior hasta ese año. Esa deserción fue manipulada mediáticamente para hacer ver que era producto del descontento con el manejo del gobierno por parte de Chávez, una muestra más en ese esfuerzo por “crear” la percepción de incapacidad.
Posterior a eso, se genera el pronunciamiento de los militares –finales de enero, principios de febrero- de diversos componentes: aviación (Coronel Pedro Soto), Guardia nacional (Capitán Luís García Morales) y Armada (Contralmirante Carlos Molina Tamayo). Esa acción buscaba mostrar la debilidad institucional en el sector castrense, creando así la base para el futuro pronunciamiento de abril. La percepción: los militares no están con Chávez. La operación sicológica cuyo objetivo era propiciar el rumor, el temor, el miedo estaba en pleno desarrollo y en forma exitosa.
El 25 de febrero, se interviene PDVSA, mediante la designación de un nuevo presidente: el Dr. Gastón Parra Luzardo, profesor emérito de la Universidad del Zulia, experto petrolero, quién anuncia el inicio de una política de revisión del papel de la industria en el marco del proceso bolivariano. Ese anuncio, permitió que la organización Gente del Petróleo – que hoy se sabe recibiera financiamiento de la NED y USAID- se manifestara en nombre de la “meritocracia” contra esas acciones. La percepción que se impuso fue que la industria estaba siendo manejada por personas que desconocían el funcionamiento de la industria y que con eso, se causaría un daño económico al país. Se estaba en presencia de una generalización, que buscaba crear temor, miedo pero sobre todo un “marco interpretativo”: el gobierno no sabe lo que hace.
Gente del Petróleo, inició una paralización de actividades, que poco a poco, bajo ese marco perceptivo incorporó a gerentes, supervisores, trabajadores en general en una oleada de protestas y acciones de movilización que generaban una confrontación con la directiva nombrada por el presidente Chávez. Mientras eso sucedía, desde sectores muy diversos – económicos, políticos y sociales- se propiciaba la conjunción de esfuerzos entre FEDECAMARAS, la CTV, los partidos políticos, la iglesia para formular un PACTO de GOBERNABILIDAD, que en la práctica era un plan de transición que preparaba el terreno para el golpe de estado de abril. Sin embargo, la iniciativa fue presentada como un esfuerzo para buscar una salida pacífica de esos sectores, por parte de los medios de comunicación y los operadores comunicacionales. Se trataba de un cambio en la percepción: presentar un plan desestabilizador y conspirativo como una iniciativa institucional de negociación y paz. De esa forma fue presentada y en ese marco fue repetido por la agenda política (partidos y actores) así como por la agenda pública (opiniones del ciudadano).
Se estableció un accionar que hoy se repite: los planes del candidato de la MUD, Henrique Capriles Radonski, se presentan como una salida a la crisis venezolana, a pesar de sostener la revisión del papel del PDVSA, las misiones y otros planes del gobierno. La intervención de intereses foráneos, representados en acciones encubiertas por parte de funcionarios ligados a la embajada de EEUU, ayer como hoy es evidente. La matriz es la misma: el peligro que representa el gobierno de Chávez para los intereses estratégicos de los EEUU en la región.
Hace 10 años, esa acción encubierta tenía como marco los efectos que la convocatoria de la Cumbre OPEP en el año 2000 por parte de Chávez en Caracas tuvo, para la recuperación de los precios del petróleo. Hoy, la acción encubierta tiene por motivación el hecho que Venezuela cuenta con las reservas probadas más importantes de la actualidad (295.000 millones de barriles), que le brinda una capacidad económica que resulta incómoda a esos intereses continentales.
Todo estaba servido para la acción del golpe: los medios dispuestos a crear – y sostener- unas matrices informativas que creaban una percepción errada de la realidad, los actores económicos que colaboraron para un llamado a paro que creaba condiciones de precariedad y temor, los actores políticos que multiplicaron un discurso movilizador, sobre la base de esos temores creados mediante percepciones manipuladas y finalmente, los actores militares, que actuaron cuando se propició una movilización opositora que en forma provocativa busco un choque violento, que justificara una acción coactiva, bajo cuya excusa pudieran actuar los militares, para violentar el orden institucional. Debe recordarse, como Venevisión – uno de los principales canales privados de Venezuela- reconocía el 12 de abril, a través de uno de sus operadores comunicativos el papel primordial que tuvieron ciertos medios en el apoyo a la movilización contra Chávez.
No queda duda, que el uso de los medios, como palanca comunicativa, en el objetivo de crear esas falsas percepciones fue – y sigue siendo- vital para el desarrollo de los acontecimientos. Al respecto, es poco lo que se hace desde las estructuras del Estado para minimizar el impacto de los medios privados sobre la capacidad de generar opinión en los públicos. Como es sabido, los principales canales privados en Venezuela (Venevisión, Televen, Globovisión) superan en cobertura informativa y raiting a los canales del Estado (VTV, TVES). Los medios impresos privados superan en una relación 4 a 1 a los medios públicos. Las radios privadas siguen siendo superiores en número que las radios comunitarias, cuyo radio de acción es limitado. En este aspecto, aún hoy persiste un peligro latente, concretado en el control de los espacios radioeléctricos en nuestro país, por parte de sectores ligados a los grupos económicos más poderosos.
Las OPSIC, tienen como objetivo hoy un conjunto de temas claves: la enfermedad de Chávez, las fallas eléctricas, las carencias de productos alimenticios, la inseguridad, la falta de pericia en el manejo de los asuntos públicos, que son planteados para generar – de nuevo como en abril de 2002- acciones de protestas que terminen en conflictos violentos y se justifique de esa manera la elevación de las contradicciones entre los que apoyan al gobierno de Chávez y quienes le adversan. Todo esto como un recurso pensado como última estrategia ante la imposibilidad de minimizar la brecha en la preferencia al voto entre Chávez y Capriles Radonski para las elecciones de octubre de 2012. Hoy a 10 años del golpe las lecciones siguen vigentes.
Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
9/04/2012
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miércoles, 21 de marzo de 2012
EL DISCURSO POLÍTICO DE CARA A LAS ELECCIONES 2012
El discurso expresa mucho más que simple palabras, articuladas en frases, adjetivos, sustantivos, verbos o complementos directos o indirectos. El discurso manifiesta una forma de ser y entender el mundo social. Por lo tanto al construirse un discurso, lo que se observa en un ser-sí-mismo en torno al contexto social en el que nos desenvolvemos. Ese ser-sí-mismo, nos señala la forma particular en la que organizamos el mundo social, la realidad que nos toca vivir. Ese discurso, nos manifiesta por lo tanto, las maneras sociales en las que nos vemos y relacionamos con otros.
Eso es vital, al analizar y comprender el discurso político, que expresa las articulaciones y las relaciones de poder que caracterizan un complejo social. Esas articulaciones y expresiones se encuentran matizadas por un elemento ideológico, que se manifiesta en los esfuerzos individuales y colectivos por ejercer – y controlar- el poder, entendido en un sentido weberiano, es decir, como capacidad para modificar el comportamiento de otro. Esa vinculación se establece entre el discurso como expresión social del poder y la interacción- dominante- que el ansia de poder ejerce sobre el discurso. En este sentido, la construcción de un discurso político, como discurso de poder, pone en evidencia el ser y el hacer en relación con la realidad social de los grupos sociales que emiten el discurso. En ese sentido, se debe asumir que el discurso de poder – o contrapoder o contrahegemónico en el sentido gramsciano- no es inmutable. Si algo caracteriza los estudios del discurso, y particularmente los estudios del discurso político, es su característica de mutabilidad, su capacidad de cambio. Este aspecto, es particularmente pertinente para el caso de los análisis de discurso del presidente Hugo Chávez.
Hemos señalado en un conjunto de trabajos realizados sobre el discurso de Chávez -Discurso y filosofía Política en Hugo Chávez (2001), uso e interpretaciones de la historia en el Discurso de Hugo Chávez (2005), el pensamiento socio-político de Chávez (2010)- que se encuentra en él una característica de uso de la idea de crisis y agotamiento, que está presente en el imaginario de los venezolanos en el contexto socio-histórico de finales del siglo XX. Esa idea de crisis, o sobre esa idea de crisis se asigna responsabilidades y obligaciones que en el caso particular de Chávez, tienen a los partidos históricos como sujetos protagonistas. Esa asociación discursiva de la crisis como producto histórico de las acciones de los grupos partidistas, ligados a los partidos AD y COPEI, se manifiesta en un conjunto de marcos interpretativos, entendidos como formas culturales de entender la realidad que nos rodea y que nos permite conectarnos con otros, que comparten esos marcos que sirven de estímulo para la movilización y la acción política. Esos marcos le asignan a los partidos, sus relaciones, sus protagonistas una serie de responsabilidades en los procesos de crisis económica y social que experimentamos los venezolanos en las últimas décadas del siglo XX – de manera intensa, manifestada en ciclos de protestas evidentes desde el año 1989- y que nos condujo a una situación constante de conflictividad y explosión social.
Por otra parte, el discurso de Chávez hace uso de referentes históricos, esencialmente ligados al pensamiento Bolivariano, que se ha traducido en la popularización del mismo en los sujetos sociales. Eso ha generado una particular irritación de los grupos sociales dominantes, quienes han construido una visión antropológica del “Padre Bolívar”. Esa visión está relacionado con elementos que nos enseñan que los padres se obedecen y respetan; de forma tal que las elites políticas ligadas a AD y COPEI que se conectaban con el pensamiento de Bolívar debían ser respetadas y obedecidas, al romper con ese simbolismo, se incentiva un discurso insurgente, peligroso e incómodo en el afán de poder – como dominación- de esos grupos; transformando al emisor del discurso – Chávez- y quienes comparten ese marco interpretativos – los colectivos sociales que le apoyan políticamente a través del PSUV- en sujetos rebeldes, irrespetuosos y socialmente estigmatizados de las convenciones sociales construidas desde Universidades, círculos académicos y Academias.
El discurso de Chávez, es sin duda un discurso de contrapoder, pues a pesar del hecho de ejercer el poder político, culturalmente la dominación del discurso invisibilizador, hegemonizado desde los círculos de poder económico, político y cultural; se mantiene. Ese choque constante, o mejor dicho, la evidencia de ese choque entre un discurso que sigue siendo hegemónico en la sociedad venezolana (escuela, iglesias, medios de comunicación, universidades) y otro, articulado desde nuevas relaciones de poder político, que aún no son totalmente preponderantes en un sentido gramsciano, se evidencia con cada nueva alocución del Chávez. Por eso la presencia de un discurso reinterpretativo de la realidad histórica en sus constantes alocuciones y los efectos que esa reinterpretación tiene sobre prácticas de acción política y desenvolvimientos sociales en los ciudadanos. Se asiste incluso a una redefinición de los usos del espacio y de la política, que hace más evidente las contradicciones de la sociedad global y sus formas de explotación. Por eso es que el discurso político de Chávez se hace tan incómodo a los grupos de poder en el contexto latinoamericano.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
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21/02/2012
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LOS TEMAS O AGENDAS DE LA GUERRA SICOLÓGICA
LOS TEMAS O AGENDAS DE LA GUERRA SICOLÓGICA
Desde mediados de la década de los años 70, del pasado siglo XX, se viene desarrollando el denominado enfoque de “agenda setting”. Este enfoque desarrollado en EEUU, señala que los medios no nos dicen como pensar, sino “sobre qué pensar”. Se trata de entender que los medios de comunicación (impresos, audiovisuales o webs/blogs) señalan un conjunto de temas, que son repetidos automáticamente, construyendo una “agenda” temática que es repetida por la “agenda política” (los actores políticos con visibilidad en los medios y la vida pública) como en la “agenda pública” (la que maneja el ciudadano común).
La agenda setting, muestra como desde los medios se “selecciona” – a través de los periodistas, y de los jefes de información o responsables de medios- cuales temas aparecen en el día a día, permanecen o desaparecen en los noticiarios, en la prensa o en las páginas web o redes sociales. Se trata de “direccionar” las expresiones de los actos de habla de cada ciudadano. Se trata de establecer una línea de dirección de las discusiones, comentarios y análisis que hacemos en nuestra vida cotidiana. Todos los estudios realizados – Latinobarómetro, Datanálisis y otros- demuestran que cada vez con mayor frecuencia, en toda Nuestra América los ciudadanos se informan según lo que es comentado y reseñado en los medios impresos y audiovisuales. Es sobre este estudio – que corresponde a una realidad concreta- que desde los EEUU se adelanta las Operaciones de Guerra Sicológicas (OPGUS) contra Venezuela.
Medios de Comunicación como El Nacional, El Universal, Tal Cual, diarios de circulación regional como El Impulso, La Verdad, El Carabobeño, Amanecer, Versión Final, siguen este enfoque de agenda setting, sobre todo relacionado con un conjunto de temas que podemos enumerar: 1) la salud precaria del presidente, 2) la existencia de disputas internas para definir el sucesor de Chávez, 3)los problemas de inseguridad de los venezolanos, 4) las carencias en el cumplimiento de los programas públicos del Gobierno, 5) la próxima (y segura) crisis alimentaria (leche, carne, café, entre otros rubros claves) y 6) fallas en el servicio público (electricidad, transporte, agua). Todos esos temas conllevan a una misma operación de guerra sicológica: el fracaso inevitable del proyecto bolivariano y por lo tanto, de la construcción de una respuesta contrahegemónica al capitalismo. Esos temas de agenda, vienen acompañados de otros sub-temas, enmarcados en el mismo enfoque de “agenda setting”: 1) el carácter “popular” de la candidatura de Capriles Radonski, 2) la captación del descontento “interno” dentro de las filas del PSUV, procurando un “goteo” de líderes importantes (gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, funcionarios públicos de importancia) y 3) la posibilidad de una “transición” no traumática post-Chávez. Se trata de una estrategia, destinada no a los sectores “duros” – militantes, con claridad política- del PSUV, sino aquellos grupos que se han “adherido” oportunamente al beneficio de las políticas del proyecto bolivariano, pero que carecen de un verdadero compromiso revolucionario. Se trata de avanzar sobre las confusiones y la falta de claridad, derivadas de las carencias y debilidades en la formación política, que sí bien ha sido intentado ser superado a través del Sistema de Formación Socio-Política, no ha tenido el éxito esperado.
Debe entenderse además, que el contexto internacional, con un precio del petróleo por encima de los 100 US$, con las necesidades de elevar la popularidad del presidente Obama, inventándose nuevos conflictos que motoricen el “patriotismo” del pueblo norteamericano en un momento electoral, aunado a hechos concretos internos de la dinámica venezolana, manifestado por el innegable liderazgo carismático de Chávez que “nubla y oscurece” el débil discurso de Capriles, la brecha entre la intención de voto en el escenario polarizado Chávez/Capriles. Estas condiciones generan desesperación y alarma en los círculos y redes opuestas – y en plena acción conspirativa- contra el gobierno venezolano. Esta situación ya ha tenido paralelismos en nuestro país: debe recordarse que en los años 2001-2002 se dio un proceso de movilización y agresión violenta (Fedecamaras/CTV/Gente del petróleo) que precedió las acciones del golpe de abril de 2002 y el paro petrolero, basándose en situación de presión social (paralización de la industria petrolera, asesinatos selectivos que impulsen una reacción social) y el “goteo” de personajes ligados al gobierno (Luís Miquilena, militares y políticos).
Por ello, las operaciones de guerra sicológica (OPGUS) vienen perfectamente articuladas y sincronizadas, más aún en el caso venezolano, donde vemos una acción externa – marcada por anuncios sobre la inevitabilidad del desenlace mortal de la salud de Chávez- y otra interna – marcada por “mostrar” un candidato opositor joven y sano, que contrasta con un presidente “enfermo- buscando con ello lograr alcanzar el desplazamiento del poder a los militantes del proyecto bolivariano. El manejo de crisis del derrame en Monagas, la alarma sobre la calidad del agua, la “salida” del Gobernador de Monagas, la visibilización de un Capriles grabado jugando futbol o baloncesto, rumores sobre el deterioro de Chávez, son sólo parte de las acciones iniciales de esta nueva etapa de Guerra Sicológica que antecede el escenario electoral del 7-O. Debemos estar atentos al accionar de esta agenda de medios y sus ejecutores en Venezuela y el exterior.
Dr. Juan E. Romero
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21/03/2012
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jueves, 15 de marzo de 2012
CAPRILES RADONSKI Y LA GUERRA SICOLÓGICA
Guerra sicológica (GUS) u operaciones de guerra sicológica (OPGUS) se denominan las acciones destinadas a generar percepciones, a orientar o direccionar conductas mediante el uso de propaganda, con la finalidad de alcanzar un alto control social de las emociones. Es denominada también “guerra sin fusiles” y forma parte de la las estrategias seleccionadas en los manuales operacionales de la Doctrina de Seguridad y defensa de los EEUU, promocionada en el contexto del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA). Debemos recordar, que a partir de la finalización de la Guerra del Golfo, que generó la 1era invasión a Irak en 1991, un conjunto de think-tank neoconservadores, entre los que resaltaban Donald Rumfeld, Paul Worfowitz quienes serían durante el gobierno de George W. Bush (2000-2008), Secretario de Estado y Presidente del Banco Mundial respectivamente, propusieron una nueva doctrina.
Este grupo de neocon (neoconservadores) forman parte de los denominados “halcones” del departamento de Estado, cuyo objetivo es el logro de la preponderancia económica y militar de los EEUU sobre sus adversarios históricos (China-Rusia) así como sus aliados (Inglaterra, Francia, Italia, Canadá, entre otros). Estos grupos neocon, han manifestado su preocupación ante el hecho cierto de la vulnerabilidad de seguridad que significa que los EEUU dependan de importar 10 millones de barriles de petróleo, de los 18 millones que consumen diariamente para mantener su ritmo de producción y la capacidad de movilización militar, que les asegura su pretendida hegemonía política. La guerra sin fusiles, se ha vuelto una necesidad ante el hecho que las confrontaciones en Irak y Afganistán – que forman parte de la estrategia del PNSA- les ha costado más 607,4 Billones de US$ entre 2007-2010 en mantenimiento de tropas. Por ello las OPGUS han ido apareciendo presupuestadas en la estructura de gastos del Departamento de Estado. De hecho para el año 2011 por 1era vez se destino un total de 384,8 millones de US$ para GUS exclusivamente para el Comando Sur, cuyas operaciones se extienden hasta el territorio venezolano.
No debe perderse de vista el contexto internacional en el cual se desenvuelve el gobierno de Hugo Chávez. Venezuela cuenta con las reservas de hidrocarburos más cuantiosas del mundo, un total de 298.000 millones de barriles de petróleo, muy por encima de Arabia Saudita – tradicional aliado y proveedor de petróleo de EEUU- y otros países del mundo. Eso sin contar las reservas que se encuentran en el Golfo de Venezuela, que se calculan en 1.8 veces más que las reservas comprobadas (es decir, casi 500.000 millones de barriles más). Adicionalmente, la política internacional de Venezuela ha generado un conjunto de asociaciones u organizaciones de nuevo tipo, no alineadas con los intereses de EEUU en la región; entre las que cabe resaltar la CELAC, UNASUR, Banco del Sur, ALBA-TCP entre otras. Sí no fuese suficiente con ello, el accionar de Venezuela, con el liderazgo de Hugo Chávez, ha facilitado la asimilación de un discurso político que hace hincapié en la defensa de la soberanía contra la influencia trasnacional de los EEUU, siendo emuladas sus matrices discursivas en Ecuador, Bolivia, Argentina, Nicaragua, Uruguay entre otras espacialidades de Nuestra América. Por otra parte, el financiamiento y apoyo de grupos opositores al presidente Chávez no ha logrado el objetivo de derrotarlo en otras ocasiones, como sucedió en las elecciones del referendo revocatorio en 2004, las elecciones generales de 2006, o las elecciones de la enmienda en 2009; pero sí lograron hacerlo en las elecciones por la reforma constitucional del 2007, donde el impacto de las OPGUS fue notorio y esencial para lograr inhibir a más de 2.500.000 electores que un año antes habían manifestado su apoyo a Chávez.
El escenario del año 2012 tiene un conjunto de particularidades que hacen presumir un incremento de las OPGUS. En 1er termino, los efectos de presentarse la oposición a Chávez con un candidato único como resultado de la imposición de un proceso electoral interno, que mostró sus resultados el 12 de febrero. En 2do lugar, la existencia de un descontento – tanto en loa alineados en apoyo a Chávez como de quienes se le oponen- por la lentitud de la respuesta burocrática. En 3er lugar, la reaparición del deterioro de salud del presidente. Esas razones se unen y se manifiestan en las matrices que contextualizan el discurso político de Capriles Radonski, como candidato opositor.
El candidato opositor, ha comenzado a hacer uso de la simbología tricolor, a efectos de competirle a Chávez en su campo natural: la defensa de la venezolanidad. Debe recordarse, que el simbolismo se refleja en el nombre del Comando de Campaña (Comando Tricolor) de Capriles. Asimismo, la estrategia de hablar del Progreso como un intento de mimetizar los efectos del capitalismo liberal que apoya abiertamente. Otro elemento característico de esa OPGUS, es el hecho de mostrar su capacidad física, de manera tal de contrastarlo con “un presidente enfermo y disminuido”, buscando con ello lograr el desencanto y desilusión en los electorados claves (estratos Dy E) que han mostrado su decidido apoyo a Chávez. La estrategia de GUS gira en torno al endulcoramiento de la figura de Capriles, mostrándolo como un candidato abierto a todos los venezolanos, buscando con ello “borrar” las imágenes de un Capriles en 2002 violentando una embajada o encabezando arrestos de adeptos o funcionarios de Chávez. Se trata de lograr conquistar a los indecisos o los seguidores populares del presidente, enmascarando el verdadero rostro de un candidato de las elites económicas y políticas del capital trasnacional en Venezuela.
Dr. Juan Eduardo Romero
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13/03/2012
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EL DISCURSO DE CAPRILES O FALSEAR LA REALIDAD
Hemos señalado en otros artículos que el discurso expresa más que verbos, predicados o complementos directos. Se expresa una forma de ver la vida, una visión ideológica de la realidad, donde se interpreta lo vívido desde nuestro campo de expectativas y necesidades. El discurso es un mecanismo esencial para lograr el convencimiento. Eso es un aspecto clave del control hegemónico. No solo se puede lograr la dominación mediante un ejercicio físico coactivo o violento, ese tipo de control es momentáneo e inestable, pues toda acción genera una reacción; por eso debemos “convencer” al otro.
Un pensador extraordinario, Michel Foucault, señalaba que como todos los hombres tenemos capacidad del habla, construimos “mecanismos prohibitivos” que hacen que un discurso sea más eficaz que otro. Esos mecanismos, hacen que un discurso se reproduzca y se amplié en el uso colectivo; son entre otros el autor (el especialista que dice o hace sobre un tópico determinado), la verdad-mentira, la razón-locura. Así, un autor reconocido – y por ello los programas de opinión llevan especialistas- dice “algo”, lo que dice es verdad y está basado en la razón. Quién no es un autor autorizado y especializado, no dice la verdad y sus expresiones son una locura. Esa imagen la vimos en un momento en el proceso histórico venezolano, cuando se intentó estigmatizar a Chávez, pues “estaba loco”, era un maniático egocéntrico. Con ello se procuraba iniciar un proceso parecido al que le ocurrió al ex presidente de Ecuador Ortiz Bucarán, que fue juzgado y expulsado de la presidencia por “actos de locura”.
En el caso del discurso de la oposición, desde el inicio del proceso de las primarias, los candidatos dejaron entrever que el ciudadano-presidente basaba su actuación en actos “irracionales”, que producían la exclusión, que dejaba fuera a la “mayoría de los venezolanos”. Asistimos de esta forma, a una estrategia de ocultamiento, mediante la cual se busca falsear la realidad cotidiana. La verdad, es que “los excluidos” (grupos propietarios, grupos económicos, la elite propietaria) han sido los que históricamente han excluidos a los sectores populares; sólo que ahora, la gestión presidencial ha tenido como sujetos protagonistas las poblaciones más humildes y tradicionalmente excluidos – los trillados estratos D y E- y ese cambio en la agenda política no es tolerado. La transformación -a través del discurso del presidente- de los sectores tradicionalmente excluidos en sujetos protagonistas de la política pública ha sido tomada como un “acto irracional”, que debe ser revertido.
Sin embargo, no se anuncia públicamente, pues esos sectores representan el 81% de la población inscrita en el REP. Como no se puede decir públicamente, se disfraza con un llamado a alcanzar todos los progresos y la felicidad. Es el llamado al “capitalismo popular” de María Corina Machado. Se trata de disfrazar la realidad. Eso viene acompañado con el discurso que quienes impulsan el socialismo, son pobres, ignorantes, salvajes y bárbaros. Hay una formulación del “nosotros” y del “ellos” muy claro. El Nosotros – es decir los militantes de la derecha- son civilizados, educados, proclives al éxito como clave del capitalismo. Los “otros” – los socialistas- son violentos, son hordas, proclives a la violencia irracional.
En ese proceso, debe “rescatarse” un discurso de igualdad, pues este gobierno – esa es la tesis del falseamiento de la realidad- ha generado una división que no existía. Esa afirmación es una mentira histórica. Las divisiones sociales existen históricamente desde finales del siglo XVI. Hemos construido una sociedad donde se privilegia el poseer sobre el ser, sólo que los mecanismos de control social – la escuela, la iglesia, la familia, la televisión, los medios audiovisuales- han “invisibilizado” esas divisiones. El gran éxito de Chávez, ha sido hacer evidente las contradicciones sociales que han estado vigentes en el transcurso de la historia de Venezuela. Por eso el discurso de Capriles Radonski, habla de “un camino”, esa vía es la de readoptar el pensamiento neoconservador, donde la oportunidad de superación no viene por el accionar del individuo, sino a través de la “educación”, pero no una educación dialógica – al estilo propuesto por Paulo Freire- sino una educación repetitiva, dominante, subyugadora.
Capriles además ha utilizado la estrategia de mostrarse como un sujeto humilde, tranquilo, dispuesto al diálogo. Esa estrategia se corresponde con un plan destinado a relegar al olvido su accionar violento en los acontecimientos del 12 y 13 de abril de 2002, cuando penetro en espacios territoriales de Cuba – la embajada en Caracas-, procedió a la detención – sin garantías- de funcionarios de Chávez, en fin, dio al traste con ordenamientos jurídicos de conservación de derechos. Se trata de una estrategia que busca obtener beneficios del “chavismo descontento”, ese chavismo popular maltratado por la derecha endógena enclaustrada en el PSUV, que hace negocios, que trafica con las necesidades y que no comparte el proyecto bolivariano. La estrategia discursiva de Capriles va a buscar mostrar su capacidad física, sobre todo ante la recaída en la salud del presidente, se trata de hacer hincapié en que su salud no da para más y que sin Chávez, no hay proyecto bolivariano, buscando crear miedo e inhibir la movilización popular a favor del PSUV, favoreciendo su proyecto neoconservador. Ese discurso será progresivo y debe generar un debate profundo.
Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
3/03/2012
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Venezuela
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domingo, 19 de febrero de 2012
IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA
IRAN-EEUU: LECCIONES PARA VENEZUELA
Lo que viene sucediendo con las relaciones entre EEUU e Irán amerita un análisis detallado, por las implicaciones que tiene en el contexto geopolítico mundial y las relaciones en el sistema-mundo. Habría que comenzar estableciendo que la zona del Golfo Pérsico ha sido históricamente un espacio de conflicto, no por la naturaleza exclusivamente religiosa – dada la presencia árabe-islámica que no se puede negar- sino más bien por el hecho de constituirse en un espacio de transición entre tres (3) zonas geográficas de alta movilidad y condiciones geoeconómicas (África, Asia y Europa). Desde la propia expansión del mundo árabe encabezado por Mahoma en el siglo VII, ese espacio de intercambio ha generado una feroz competencia.
La consolidación geoestratégica que procuro Mahoma y que extendió su influencia en ese espacio hasta el fin de la I Gran Guerra en 1919, se vio abruptamente interrumpida por la derrota de los líderes del Imperio otomano – herederos de la supremacía iniciada en el siglo VII- a manos de franceses, ingleses y norteamericanos. Inmediatamente se generó un reacomodo de las esferas de influencia territorial en la zona; es bajo esa figura de reacomodo que veremos el surgimiento y consolidación de los espacios territoriales que hoy confluyen en el Golfo Pérsico: Barheim, Irak, Irán, Omán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait , Arabia Saudita y Katar. Cada uno de estos espacios territoriales se incorporan al juego geopolítico mundial, pero particularmente a partir de la finalización de la II Gran Guerra en 1945, comienzan a orbitar en torno a los intereses geoestratégicos de los EEUU. El motivo: las enormes existencias de hidrocarburos que están presente en la zona y el privilegiado espacio de cruce que tienen en el escenario mundial. La situación en este espacio geográfico de transición fue históricamente tensa, pero esa tensión se ve incrementada a partir del año 1979 por un conjunto de cuatro (4) sucesos que nos permiten entender el contexto actual. El primer suceso, es la caída del Sha de Irán y el ascenso de los Ayatholas de origen shíitas. El segundo suceso, es el triunfo –mediante un golpe de Estado- de Saddam Hussein en Irak. El tercer suceso, es la invasión a Afganistán por parte de la URSS. El cuarto suceso, es la firma del Tratado de Paz entre Egipto e Israel. Todos esos acontecimientos cambian los ya precarios equilibrios de poder en la zona e inicia una escalada de nuevas conflictividades que tienen su punto álgido en lo que hoy sucede.
El 1er suceso, cambia las relaciones y la influencia de los EEUU en la estratégica zona del estrecho de Ormutz, colocando a los ayatholas musulmanes en una posición privilegiada ante los intereses norteamericanos. El triunfo de Hussein, servirá para adelantar un intento de contención de esa influencia, mediante el apoyo – velado o directo- de los EEUU, Francia e Inglaterra, quienes impulsan y apoyan el conflicto Irán-Irak que estallo en la década de los años 80. La invasión rusa a Afganistán, le agrega presión ante la cercanía en el ajedrez político y transforma la zona del Cáucaso en un espacio de discusión, que aún hoy se mantiene. Los acuerdos de paz, transforman a Egipto en un aliado de los EEUU en la zona del Magreb Africano hasta el día de hoy. Sin embargo, el fracaso de la guerra Irán-Irak, generó el surgimiento de una fuerza no estimada en la figura de Saddam Hussein, que se transformó en una nueva preocupación para los intereses geoestratégicos de los EEUU en la zona. Por ello, luego de la derrota soviética en Afganistán, con el apoyo de los EEUU a extremistas islámicos, ese espacio sufrió otro cambio que ponía en riesgo la tradicional hegemonía norteamericana. Por ello a inicios de los años 90, se plantea el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA) que pretende reacomodar la influencia de los EEUU en la zona y controlar las reservas de petróleo. Ese proceso comienza con la invasión a Irak – I Guerra del Golfo en 1991- pero no será completado hasta el definitivo derrocamiento de Saddam en 2004, que viene precedido por la invasión y derrocamiento de los Talibanes en Afganistán en 2002.
Lo que planteamos, es que en ese escenario de repolarización que adelanta los EEUU mediante el PNSA, era necesaria una escalada del conflicto y ello se traduce en convertir a Irán, que es la única pieza del rompecabezas estratégico que sigue en pie, en un objetivo militar Para ello, toman como excusa el desarrollo del programa de enriquecimiento de uranio por parte de Irán alegando violación de convenios internacionales asociados a la no proliferación de armas nucleares. Sin embargo, se obvia que los EEUU viola tratados internacionales también como el de Kyoto, el estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional, la Comisión de Armas Químicas entre otros. Desarrollan el financiamiento de resistencias internas que fracasan y optan por una salida militar, directa o indirectamente a través de Israel. Detrás de todo, está el hecho de controlar la OPEP – hay que recordar que tienen presencia con los cambios en Libia e Irak, aparte de contar con EAU, Arabia saudita, Kuwait y Qatar- y con ello los precios de los hidrocarburos, todo ello porque los EEUU gasta más de 15 millones de litros de gasolina para mantener su aparato militar y eso representa casi 30 millones de US$ diarios. El accionar de los EEUU es una advertencia para Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, por ser estos países los únicos con reservas estratégicas no intervenidas por EEUU a través del PNSA.
Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
Juane1208@gmail.com
10/01/2012
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HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL
HISTORIA INMEDIATA: UNA OPCIÓN A LA HISTORIA TRADICIONAL
En estos momentos, Maracaibo se convierte en la sede del debate historiográfico más importante dado en el país. La realización por el Grupo Historia Inmediata Maracaibo (HIM) del II Congreso Internacional de Historia Inmediata se traduce en un espacio de encuentro y reflexión sobre el papel de la historia.
Tradicionalmente, la historia ha sido asociada como simple relación del pasado. Esta semántica narrativa-descriptiva ha generado en la historiografía venezolana un conjunto de trabajos de diversa índole, todos marcados por la centralidad en el tema de lo político-militar. Lo que prevalece en un balance de los trabajos de investigación y publicaciones, es el tema de las elites políticas, económicas y sociales. Temas como los intelectuales en, los grupos económicos, el pensamiento político de son ejemplos de los abordajes realizados por una historiografía que se plegó a los temas que refuerzan las estructuras de control social. Ante esta realidad, sobre todo a partir de la publicación del Manifiesto Historia a Debate (2001) comienza un tránsito, del cual forman parte en el Zulia investigadores de la talla de Roberto López, José Luís Monzant, Farido Caldera, Angel Rafael Lombardi, Jonny Alarcón, Juan E. Romero entre otros, quienes abordan el problema de lo actual, lo inacabado.
Ese abordaje, desde el punto de vista teórico-epistemológico se traduce en un distanciamiento con dos supuestos esenciales de la historia intelectual del Siglo XX: el determinismo del documento de archivo y el tratamiento acerca de las elites. La historia inmediata, asume que el historiador tiene un compromiso ideológico. Su propia existencia es una manifestación de su existencia ideológica, que no puede ser negada y menos escondida bajo el manto protector de la “IMPARCIALIDAD CIENTÍFICA”. El historiador de lo inmediato asume su identidad y compromiso ideológico, escudándose en la única vía posible: plantearse el problema de lo coetáneo, lo que se está desarrollando bajo un enfoque transdisciplinar.
La transdisciplinaridad, va más allá de simple encuentro entre la historia, la ciencia política, la economía, la sociología, la demografía, la geografía o cualquiera de las otras disciplinas. Se trata no sólo de encontrarse en la preocupación del abordaje, sino de avanzar en reconceptualizaciones epistemológicas a partir de las cuales vemos la propia realidad, no como una concreción definitiva sino como un horizonte cambiante al cual debemos descifrar. Eso permite abordar temas muy variados, desde el análisis del discurso, la economía, la historia, posibilitando el análisis y comprensión de lo que está sucediendo en el mundo. En el caso de Venezuela, la adscripción de estos investigadores nombrados inicialmente al Grupo de Historia a Debate, que dirige Carlos Barros en la Universidad de Santiago de Compostela y que agrupa a más de 3000 historiadores en todo el mundo, con un fuerte acento en Latinoamérica, genera un espacio de renovación historiográfica que avizora una verdadera revuelta en la historia.
El historiador de lo inmediato, asume una relación triple, que supera el binomio clásico pasado-presente. Plantearse como se hace, la relación pasado-presente bajo el concepto de campo de experiencia, que refleja los aportes que las dinámicas de vida proveen en el propio desarrollo de lo humano, conjugado con el concepto de horizonte de expectativas, que articula la relación presente-futuro, genera que los aportes historiográficos que se hacen, den una respuesta a los problemas actuales que el historiador tradicional no pretende alcanzar.
Esta posibilidad que la historia inmediata da, permite que en el Congreso que se desarrolla en la Facultad de Ciencias de la Universidad del Zulia, hasta el pasado viernes 18 de marzo, se aborden temas como la historia inmediata, América Latina 1980-2010, la crisis del capitalismo en el Siglo XXI, el Socialismo del Siglo XXI como alternativa al colapso capitalista, Movimientos indígenas y afrolatinoamericanos del Siglo XXI, Procesos identitarios en Latinoamérica, Papel de la Ciencia y la tecnología en los Modelos Socio-productivos de América Latina. Todo ello con la participación de más de 130 personas entre estudiantes y profesionales, con la participación de investigadores de la talla internacional de Margarita López Maya, Reinaldo Rojas, Jordi Canal, Pablo Pozzi entre otros.
Más allá de este dato numérico, lo importante de la actividad es que se genera un debate sobre la historia que tiene dimensiones teóricas y metodológicas enormes. Se está no solo debatiendo sobre como investigar, sino que se presenta además el resultado de estos enfoques y el impacto que tienen en el compromiso por comprender nuestras realidades en constante transformación. Se trata de un momento clave en el desarrollo de los estudios históricos en Venezuela y Latinoamérica, donde se traza un diseño que debe impactar tanto las estructuras formales de los departamentos, centros e Institutos de Investigación Histórica, así como los colectivos sociales y su constante preocupación por interpretar una realidad muy movida y contradictoria. La historia inmediata tiene su espacio bien ganado en estas tierras¡¿
Dr. Juan E. Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
Juane1208@gmail.com
16/03/2011
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America latina,
Historia,
Historiografía,
Venezuela
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PÁGINA PERSONAL DEL DR. JUAN EDUARDO ROMERO
DR. JUAN EDUARDO ROMERO (VENEZUELA)
Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com
Historiador, especialista en procesos políticos contemporáneos de América Latina. Docente e Investigador de la Universidad del Zulia en Venezuela. Profesor invitado en España, Francia, Italia, Colombia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Cuba, México, Costa Rica. Investigador Nivel II del Programa de Promoción al Investigador (PPI) del Ministerio de Ciencias y Tecnología de Venezuela. Teléfonos (58) 261 7596253 (telfax oficina). (58) 4126543075 ( móvil). Correo electrónico: juane1208@gmail.com
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- Historiador
- Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela
- Doctor en Historia Social y Política Contemporánea. Profesor de la Universidad del Zulia, Venezuela. Especialista en Historia Contemporánea de América Latina. DEA en Gerencia Política y Gobernabilidad. Autor de más de 35 artículos sobre procesos políticos. Co-autor de seis Textos sobre Proceso Socio-político en Venezuela. Teléfono Telfax (58) 261 7596253, móvil (58)4126543075. E-mail: juane1208@gmail.com
